Santander tiene una elegancia que otras ciudades del norte tardaron décadas en desarrollar y que esta capital cántabra parece llevar en el ADN desde siempre. Quizás sea su historia como destino de veraneo de la aristocracia española del siglo XIX, o la presencia del Palacio de La Magdalena lo que le imprimió ese carácter distinguido. Lo que está claro es que Santander ofrece a las parejas una combinación de playa, cultura, gastronomía y spa que pocas ciudades del norte pueden igualar.
El Sardinero: la playa más elegante del norte de España
La playa del Sardinero —en realidad dos playas consecutivas— es el símbolo de Santander. Con sus grandes hoteles de principios del siglo XX mirando al mar, su boulevard de paseos y las reminiscencias Belle Époque del Casino construido en 1916, El Sardinero tiene una aristocrática melancolía que resulta irresistible para los amantes de la arquitectura y la historia. Un paseo matinal por la orilla, con el Cantábrico cambiando de color según las nubes, es el mejor comienzo para cualquier día en Santander.
En temporada baja, la playa tiene algo de exclusivo: largas extensiones de arena para vosotros solos, el agua verde del Cantábrico rompiendo sin testigos y esa sensación de que la ciudad os pertenece.
El Palacio de La Magdalena y sus jardines
Construido en 1912 como residencia de verano para la familia real española, el Palacio de La Magdalena ocupa un promontorio que se adentra en el mar con vistas en todas las direcciones. Sus jardines, accesibles gratuitamente, son perfectos para un paseo entre el tiempo: pistas de tenis centenarias, una pequeña colección de pingüinos junto al mar, y la vista sobre la bahía de Santander con la ciudad al fondo que es, sencillamente, espectacular.
El Centro Botín y la nueva Santander cultural
Inaugurado en 2017, el Centro Botín de Renzo Piano es la apuesta más ambiciosa de Santander por posicionarse como referente cultural del norte. El edificio, que parece flotar sobre la bahía gracias a su estructura sobre pilotes, alberga exposiciones de arte contemporáneo de primer nivel y une el paseo marítimo con los Jardines de Pereda. La combinación de arquitectura contemporánea de primera división y el paisaje de la bahía crea un escenario que ninguna pareja debería perderse.
Gastronomía cántabra y spa frente al mar
El Mercado del Este y los bares de raciones del centro histórico son la forma más auténtica de entender la cocina cántabra: rabas de calamar fresquísimas, cocido montañés en temporada fría y ese vino de pitarra que algunos bares sirven directamente del barril. Para el spa, Suances —a 40 minutos de la capital— ofrece un hotel wellness con instalaciones de bienestar frente al Cantábrico que complementa perfectamente los días de ciudad.
Nuestro hotel spa en Cantabria
A 40 minutos de Santander, frente al mar cántabro de Suances, el Via Aetcal Hotel Wellness combina diseño contemporáneo con el sonido del Cantábrico.